AÑO 7 VOLUMEN 2564

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EL CONFESIONARIO DE RASPUTÍN

Francisco Rubén Chávez Osorio

¿Qué nos pasó?... ¿porque nos perdimos?

¡Santo cielos!… ¿será que el apocalipsis ya nos alcanzó y no nos queremos dar cuenta?, ¿permisividad?...
 Resulta que de repente los seres humanos, los mexicanos y obviamente los veracruzanos nos vimos inmersos en un sin número de cosas y acciones que parecen devorar nuestra tranquilidad, nuestra paz, nuestra manera de vivir…
Pero realmente ¿cómo fue? ¿Qué nos  pasó? ¿Acaso nos pasa como las hipótesis de los antiguos mayas y los dinosaurios?... ¿así nada mas de manera espontánea una fuerza sobrenatural llego y nos desplazó a todos juntos como sociedad?
¡Noo!, claro que no, todo esto que ahora vivimos y que en conjunto como sociedad no soportamos es parte de un proceso de descomposición, una serie de actividades y de acciones en las que si alguno de nosotros no entró, tampoco hizo en su momento mucho o nada por atajarlo.
¿Por miedo, interés, ambición, omisión, etc.? Cual haya sido el motivo, el efecto ha sido el mismo que ahora vivimos y hemos padecido de una u otra forma.
¿De qué carajos hablo?
José Juan, el vocero de Xalapa, dice que “la permisividad moral, está empujando a la involución moral”, esto en referencia a temas como el aborto y el matrimonio entre personas de un mismo sexo. Pero este es tan solo uno de los aspectos; es decir no se trata de ser intolerante o no de las llamadas preferencias sexuales de las personas, no; se trata de la manera de ver el mundo,  las conductas que como sociedad hemos aceptado “tolerando” una y mil cosas sin detenernos un solo instante a evaluar y asumir una responsabilidad con nosotros mimos y adquirir realmente un          c o m p r o m i s o.
El hedonismo que es una corriente de pensamiento que estipula como base u objetivo la supresión del dolor y postula el placer como el fin último o la felicidad,  parece tener ahora su máximo momento de expresión y de aplicación más extrema; nada que ver con los epicúreos, pero en la época actual estamos pagando muy caro el costo de este tipo de tendencias, alimentadas con sofismas (mentiras con apariencia de verdad) de todo tipo.
Los jóvenes no quieren estudiar ni trabajar…¿para qué?, si un cuate o una chica que trabaja en algún bar o esquina les propone un “negocio” que les da lo que nunca se ganarían tan rápido como empleados honestos…(como los bobos honestos de sus padres o abuelos).
Entonces surgió la famosísima y nefasta generación “nini”, pero no solo eso, también las jovencitas (muchas adolescentes) empezaron a “experimentar” adicciones al alcohol y drogas mucho más que antes, total papá y mamá tienen que ser “tolerantes”, y si no, pues a volar…las figuras de autoridad se devaluaron en automático a gran velocidad…”hemos perdido el respeto por el abuelo, el sacerdote, etc.,”, diría Toño Chedraui en una ocasión de una reunión del programa “se tu amigo”.
Los padres asumieron un cambio de roll y se les dejó sueltos a nuestros jóvenes, nos invadieron las redes sociales y las páginas de internet sin control con todo tipo de invasiones libres por  el espacio cibernético.
Las jovencitas quieren pasear en un buen carro, no importa quien ni como lo obtuvo, es sinónimo de poder, y sirve para el escape, en él se han fugado cientos de ellas, incluso sin retorno…luego con ello dinero fácil circulando en las calles pagando francachelas en los antros de moda y los no de moda también, compartiendo experiencias “nuevas” y de adrenalina al extremo; y que decir si alguien tiene o tuvo un pariente o mínimo vecino “pesado”, todo parecía tan divertido en  esos casos, y así muchos jóvenes se han ido en viajes sin retorno. Unos por divertirse, otros por ambición, algunos por placer, pero el caso es que todos al final al mismo destino.
Y no solo jóvenes, también padres y madres de familia, algunos empujados por la falaz “razón” de problemas económicos, el caso es que cuando nos dimos cuenta todo el ambiente se atiborró y revienta, no aguanta más tanta podredumbre, el cáncer penetró a la sociedad en su conjunto.
Pero ¿Cómo es posible que nos pase esto?
Humanos…si, con errores, sí; pero ¿un país y un estado como el nuestro...?
Se supone que en México lindo y querido la mayoría de los habitantes dice creer en Dios, dice ser Cristiano, Católico, Apostólico y Romano…
Pero qué tal si solo lo dejamos en Creyente de un Dios, Cristo (Jesús), precisamente según la Biblia, venció a la muerte, ha resucitado. Entonces qué ¿carajos nos pasó?
“Yo confieso de haber cometido pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión”; o sea, si no cometí yo la falta, pero sabiendo me callo, también soy cómplice… ¡rayos!
La respuesta es muy sencilla, no hay que darle muchas vueltas. Somos una buena  bola de ignorantes religiosos o en el peor de los casos, no se ha asumido un verdadero  C O M P R O M I S O…así de fácil es.
Nos acomodamos a la situación y en esta época de hedonismo y permisividad, a Dios el ser humano, el mexicano, el veracruzano, ha decidido devolverle el favor
“Creó Dios al hombre a su imagen y semejanza”, ahora el veracruzano, mexicano “crea a dios a su imagen y semejanza”
Y como decía el padre Santos en referencia a los crucifijos de oro que muchos creyentes portan (no digo que no lo porten ¿eh?). “antes los ladrones pendían de las cruces, actualmente muchas cruces penden de ladrones”…

Nunca es tarde para asumir un compromiso como sociedad y dejar de pensar que quizá ahora que despierte “Don Goyo” con las cenizas y una tremenda erupción y que se divida el país en partes por terremotos, etc., en automático el mundo sería nuevo”
La vida es hoy y está en nuestras manos. Nuca terminaremos lo que no hemos decidido comenzar.
Les dejo  voy al confesionario.
Amén.