Algo está pasando en la red
Simplemente perdimos la inocencia; nos comimos el fruto prohibido, nos gustó y nos hizo formalizar un divorcio soterrado y estas alturas ni siquiera importa quién se queda con el perro, la casa y todas las pertenencias. Hay que hacer una adecuación al refrán popular y decir ahora, que cuando la tecnología entra por la ventana, el amor sale por la puerta.
Aunque la separación comenzó hace varias décadas, faltaba la chispa, el detonante que hiciera evidente lo que hace mucho todos percibían y hasta comentaban en voz baja: oficialmente nos mandamos al carajo.
Definitivamente hay dos Méxicos; el de la clase gobernante (lease partidocracia) y el de la llamada sociedad civil; ambos llevan caminos distintos y parece que buscan objetivos opuestos, ambos abonaron a la descomposición de este maridaje pero como sucede en estos casos, una de las partes se ha pasado de gandalla.
La ruptura no llegó de la noche a la mañana, sin embargo, podemos decir que quien detonó y materializó este divorcio, fue la explosión de las tecnologías de la comunicación, expresadas a través de Internet.
Históricamente detrás de cada movimiento en el mundo hay una montaña de papeles, de manifiestos, de discursos, de artículos periodísticos que dieron pauta al llamado de las armas, de la insurgencia.
Hoy esa simiente de ideas se replica en 140 caracteres y sus ideólogos, ya no viven en la Francia enciclopedista, sino que prefieren la soleada Silicon Valley en California y se apellida Jobs, Stone o Zuckerberg.
“El Twitter es un triunfo de la humanidad y no de la tecnología” afirma el cofundador de esta red social Biz Stone (@Biz) y de esta forma, sintetiza el espíritu libertario de estas nuevas formas de comunicación, de interrelación.
Hace unos días México se colocó a la vanguardia en el uso de estas herramientas, al celebrar por primera vez una premiación basada en la influencia que ciertas personalidades ejercen en las redes sociales: los Social Media Awards organizado por Red10 Social Media Workshop.
Es un hecho inédito en el mundo y por tanto relevante, porque los nuevos líderes se están gestando desde la plataforma 2.0 y quienes hoy tienen en sus manos la dirección del país, están en su inmensa mayoría ajenos a este proceso y no alcanza a entender, que no hay forma de posponerlo; son un triunfo, un patrimonio intangible de la humanidad.
No hay alternativa para quienes pretenden detentar un poder o ejercer un liderazgo, le entran o le entran, porque incluso regímenes dictatoriales en el aislado Medio Oriente, no pudieren mantenerse al margen y sucumbieron ante la capacidad de movilización de estos espacios.
Si la clase gobernante, los partidos políticos siguen en su etílico ejercicio del poder, si continúan utilizando las redes sociales como medios de propaganda, de moda electoral; si insisten en operarlas bajo esquemas tradicionales y obsoletos, con su cotidiano monólogo, enviando mensajes y evadiendo la retroalimentación, se quedarán con la casa, con el coche y hasta el perro, pero eso sí, viviendo como el Rey sin súbditos de El Principito.
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