Los 33 votos del miedo
En México la llamada guerra contra el narcotráfico ha vuelto visibles pueblos y comunidades que de otra manera no sabríamos que existen. Tuzantla, municipio del estado de Michoacán, ejemplifica a la perfección este fenómeno pues ha llegado a las planas y espacios de los medios de información nacionales, únicamente por sus episodios de violencia y terror.
Custodiado por “Los Picachos” que es un conjunto de cerros que por su forma los lugareños también denominan “Espinazo del Diablo”; este pueblo de la llamada tierra caliente ha logrado más exposición mediática en los últimos meses, que muchos de los identificados “Pueblos Mágicos” que con todo y su encanto, no alcanzan a mantenerse en las noticias.
A finales de octubre Tuzantla ocupaba espacios de la prensa nacional por el enfrentamiento que efectivos de las fuerzas armadas tuvieron con un grupo de sicarios –cuatro de ellos fueron muertos-, quienes tenían secuestrada a una persona. En mayo, grupos antagónicos que se disputan la plaza protagonizaron otra balacera con un número indeterminado de víctimas, pues las autoridades no profundizaron en detalles a los medios de comunicación.
Sin embargo el hecho más lamentable y reciente, fueron las grabaciones dadas a conocer por un periódico de circulación nacional, en las que se pudo advertir que las denuncias del PAN sobre la participación de células del crimen organizado en los resultados de las elecciones pasadas en Michoacán, no fueron sólo un recurso ante la derrota.
Una voz advertía por teléfono que había que votar por el candidato del PRI o en caso contrario: “se les quemará la casa con todo y familia”. Coincidencia o no, pero el abanderado priísta a la presidencia municipal de Tuzantla Julián Rodríguez Rosales, doblegó a su opositor más cercano por 33 votos.
Con esto se tira por tierra uno de los principales argumentos de las élites de los partidos políticos de México, que afirman que abrir las elecciones a candidaturas ciudadanas supone el riesgo de que se postulen personas que representan intereses específicos del crimen organizado.
No son pocos los episodios en los que se vinculan a prácticamente todos los partidos políticos del país con la delincuencia; casos tan sonados como el del diputado Julio César Godoy Toscano del PRD, hermano del gobernador michoacano Leonel Godoy, son elocuentes de este punto.
¿Qué dirán ahora los dueños de la política en México? ¿cómo pretenderán seguir limitando la participación ciudadana en el terreno electoral? La realidad se empeña en contradecir a la partidocracia que vivimos, cuya incongruencia y divorcio ideológico es evidente.
Esta semana que termina, pudimos atestiguar el pragmatismo de los partidos políticos rémoras; Nueva Alianza recibió su botín por ir en coalición con el PRI para las elecciones del próximo año; sí, con el PRI que apenas a inicios de este mes, fue su adversario electoral en Michoacán. En la contienda del verano próximo, trascendió que ya tiene aseguradas por decenas de candidaturas a diputaciones federales y un tercio de senadurías.
El Verde Ecologista hace lo propio cada proceso, lo mismo pasa con el resto de la chiquillada, esto habla de la crisis en la que se encuentra sumido nuestro sistema de partidos, una crisis que se resisten a reconocer y mucho menos remediar. Creo que hay cosas que de tan evidentes ofenden tanto o más, que esos 33 votos del miedo.
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