AÑO 6 VOLUMEN 2430
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DESDE HUATUSCO

Roberto García Justo

Ni un Pacto Atras

 
UN APROXIMADO de cincuenta kilómetros separa a esta cabecera municipal con la ciudad de Córdoba. No es mucha la distancia, solo que para llegar hasta al centro de esta atractiva sede comercial, tenemos que sortear una serpenteante carretera que atraviesa barrancas y cerros, todos ellos retadores y llenos de vegetación. Es evidente que el oxigeno es uno de los principales productos que emanan del corazón de una tierra  rica en este tipo de elementos indispensables para la vida humana.
 
A la distancia se asoma el caserío de Coscomatepéc, que se engalana con un fondo de fotografía otorgado por el monumental Pico de Orizaba, un enorme volcán que nació en una época de cambios climáticos. Y ya en el interior de sus calles empedradas, se nos antoja por el olor que despiden sus hornos en donde se cuece,  el famoso pan. Además de los estragos que nos deja su exquisita barbacoa de borrego que se disfruta con tortillas de maíz, hechas por manos expertas. Estando prohibido quedarse con las ganas de probar un chile atole de espinazo de puerco.       
 
Más allá del placer y la  gula, bajamos el nivel del mar. Ya que el paso obligado por Monte Blanco, Monte Salas y Chocamán, nos hace pensar que ya se avista la entrada a Fortín de las Flores. El olor a gasolina y diesel quemado,  es indicador que los vehículos automotores se multiplican viajando por rumbos opuestos. Mientras unos van al centro de la República, otros se enfilan al sureste. Hasta donde su carga encuentra el feliz descanso que le da la utilidad.  Tal parece que el sueño se concilia manejando.    
 
Es un encanto la Ciudad de los Treinta Caballeros. Si admirando sus edificios nos entretenemos, los hay por todas partes  y para todos los gustos. Esos no se adquieren por arte de magia. El trabajo de sus propietarios los recompensa con la comodidad de disfrutar de tan acogedoras mansiones. Pero si disponemos de tiempo y recursos, se encuentran abiertas tiendas de infinitas mercancías. Y qué decir de sus restaurantes, adonde nos debe conducir el hambre. El antojo no tiene cavidad, ni las restricciones del bolsillo, hay que elegir cuidadosamente midiéndole el agua a los camotes. Usted me entenderá.
 
Por las razones expuestas,  los huatusqueños padecemos el trago amargo de la violencia de la que es víctima uno de los modelos económicos de la zona centro del       Estado. Las  más de cuatrocientas balas impactadas en una residencia, no son cualquier cosa. Estamos hablando de un ataque en serio. Y que las consecuencias son evidentes. El temor es generalizado. Ahora ya no se transita con las mismas libertades por las noches. La vida nocturna sufrirá los efectos colaterales. Los comercios y la industria tendrán que duplicar su seguridad y la de sus empleados. Los centros educativos ya no gozaran de la alegría de antaño.
 
   No son malos presagios, pero con todo respeto, el movimiento de personas ha disminuido. Tomando en cuenta que esta localidad está ubicada a corta distancia de los límites con Puebla, siendo el municipio de Chichiquila la puerta de entrada. Por el otro lado tenemos a Paso de Ovejas que también pasa por un momento espantoso.  Sin embargo, podemos afirmar que todas las instituciones funcionan, con las limitaciones propias de las zonas rurales,  al parecer la cadena productiva en su generalidad no se ha visto afectada. Pero con toda sinceridad, no hay que esperar a que venga lo peor.  Hay medidas a corto, a mediano y largo plazo. El problema es iniciar con el restablecimiento de la confianza. gajustoro@hotmail.com <mailto:gajustoro@hotmail.com>

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3-Octubre-2011
La Nueva Delegación en Huatusco, del Club de Periodistas de México, A.C.