AÑO 6 VOLUMEN 2338

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Veracruz, Productor de Hule desde Tiempos Prehispánicos

Lorenzo Franco Aranda

Según tradiciones orales, fueron los olmecas los que cultivaron en el sur de lo que hoy es Veracruz y en la región de Los Tuxtlas, los árboles de cuya savia extraían el hule, cuyo nombre pasó a la lengua náhuatl como ulli, materia prima con la que fabricaban -entre otros objetos- las pelotas macizas que usaban en sus juegos ceremoniales, al igual que los totonacas en su ciudad sagrada de El Tajín.
 
La cultura olmeca, asentada en una amplia región del sureste del país, es ancestral de otras que posteriormente se desarrollaron en el México prehispánico. El ex gobernador Agustín Acosta Lagunes la consideraba "madre de la civilización de nuestro continente".
 
Incluso, reconoció que "los olmecas convirtieron la lluvia en cosechas, el sol en calendario, la piedra en escultura, el algodón en telas, las peregrinaciones en comercio, los montículos en tronos, los jaguares en religión y los hombres en dioses", según la inscripción que mandó a hacer en el pórtico interior del Museo de Antropología de Xalapa, inaugurado el 30 de octubre de 1986.
 
Por cierto, este recinto dedicado a las culturas que se asentaron en lo que actualmente es nuestra entidad, luce en su interior siete de las 17 cabezas colosales encontradas en Veracruz y Tabasco, esculpidos en piedra por los olmecas para perpetuar la efigie de sus gobernantes.
 
De estas esculturas, doce fueron localizadas en las comunidades de San Lorenzo, Tres Zapotes y Cerro del Vigía, pertenecientes a municipios surveracruzanos. Por indagación de los expertos, se sabe que estos monolitos datan de entre los años 100 a 900 antes de Cristo.
 
Sureste veracruzano, principal productor de hule
 
Casualmente, en lo que fue la cuna veracruzana de la cultura olmeca, hoy prospera la producción de hule -conocido como caucho en otros países- dedicándose al cultivo de la especie "hevea brasilensis" aproximadamente unas 23,000 hectáreas en los municipios de Las Choapas, Minatitlán, Uxpanapa, Hidalgotitlán, Jesús Carranza y Playa Vicente, a cargo de más de 4,000 productores, muchos de ellos descendientes de los olmecas.
 
El hule también se produce en el municipio de Tezonapa, en Veracruz, colindante con el estado de Oaxaca, así como en las selvas calurosas y húmedas de Chiapas y Tabasco. Como es sabido, la resina de este árbol se obtiene haciendo surcos diagonales en la corteza por donde escurre hasta una vasija de recolección, de donde es trasladada a grandes pailas para su cocimiento al fuego. 
 
Aquí se experimenta la producción de nuevas especies
 
En el campo experimental El Palmar, ubicado en Tezonapa, expertos del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) dependiente de la SAGARPA, en coordinación con el Consejo Nacional del Hule, se dedican desde hace varias décadas a la indagación genética para obtener plantas de hevea más resistentes a plagas y enfermedades, así como de mayor producción del valiosos látex, pese al desarrollo paralelo que ha tenido la industria petroquímica secundaria mexicana, productora de polímeros y vinílicos con los cuales se obtienen las espumas para fabricar hule sintético.
 
Cabe recordar que fue el ingeniero escocés John Boyd Dunlop quien en 1888 patentó las llantas neumáticas con lo cual la industria automotriz, principalmente se benefició al equipar a los primero automóviles comerciales con ruedas silenciosas al rodar, que además facilitaban el manejo del vehículo y un frenado suave.
 
Los productos derivados o fabricados con hule han tenido a través del siglo XX numerosas aplicaciones en el hogar, en el taller, en la oficina, en los deportes e incluso, en la industria bélica.
 
Las Guerras Mundiales provocaron escasez de hule
 
Ya desde la Primera Guerra Mundial, los rudimentarios vehículos aéreos,  terrestres y acuáticos artillados, utilizaban poleas de hule para movilizar sus motores, para amortiguar ciertas partes, para sus llantas de rodamiento; como sellador en partes expuestas al agua; para evitar la entrada de aire en ventanillas de cristal o para reducir la fricción de superficies.
 
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, ya con la aviación en pleno auge, el submarinismo, el buceo bélico, los carros de asalto y los cohetes voladores, los productos de  hule tuvieron mayor demanda así como su aplicación en usos médicos de esa época, para la fabricación de guantes, mascarillas, vendas elásticas, tubos para transfusiones de suero o sangre, tapones de medicamentos, condones o preservativos, entre otras aplicaciones
 
El conflicto bélico, extendido al sureste asiático redujo sensiblemente el suministro de hule como materia prima a los países desarrollados, pues se hallaban involucrados en esa guerra países como Indonesia, Malasia, Java, Ceilán y Tailandia invadidos por Japón, nación beligerante que formaba parte del Eje Roma, Tokio, Berlín, enemigo de los Aliados.
 
México, en sus desiertos norteños produce guayule   
 
Debido a la escasez de esta materia prima durante la Segunda Guerra Mundial, la posguerra y la guerra de Corea en 1950, el gobierno de Estados Unidos fomentó a partir de la década de 1940 la producción de hule natural en México, Brasil, Guatemala y otras naciones centro y sudamericanas, al tiempo que investigadores químicos trataban urgentemente de encontrar en los derivados del petróleo nuevas sustancias que permitieran fabricar los sucedáneos del caucho.
 
Incluso, en la década de 1950 se intensificó en nuestros estados norteños de Chihuahua, Nuevo León y Coahuila la siembra y producción de guayule, planta desértica que también destila látex, similar en características al del árbol de hevea.
 
Sin embargo, debido a lo delicado de su cultivo, en un hábitat de temperaturas extremas y a su escasa producción por tratarse de un arbusto, México dejó de lado la siembra y comercialización del guayule, optándose por el hule hevea.
 
Producción de hule, deficitaria ante  la demanda
 
En la actualidad, la Unión Nacional de Cultivadores de Hule (UNCH) es el organismo que fomenta la producción de esta materia prima utilizada en más de 10,000 objetos para uso industrial, domésticos y cosméticos, de la cual se obtienen apenas unas 9,000 toneladas al año, por lo que México debe importar como complemento 60,000 toneladas de hule proveniente de Tailandia, Indonesia, Malasia y Guatemala para abastecer la demanda, cuyo consumo se estima en 80,000 toneladas anuales.
 
Otra función que desempeña la UNCH es verificar que los industriales paguen un precio razonable a los productores, al índice monetario que se rige por el precio internacional, el cual es fijado en la Bolsa de Valores de Singapur.
 
Para abastecer plenamente la demanda, la UNCH -en coordinación con los gobiernos federal y estatales- ha puesto en marcha un programa de cultivo capaz de alcanzar la autosuficiencia.
 
En la década pasada se hicieron planes para sembrar más de 40,000 hectáreas en todas las entidades productoras. Tan sólo en el sur de Veracruz, reconocen los expertos que existe vocación para la siembra de árboles de hule en más de 200,000 hectáreas con lo cual nuestros agricultores podrían producir casi un millón de toneladas de esta valiosa materia prima. 
 
* Investigación hemerográfica, con datos proporcionados por la SAGARPA,  la SEDARPA, el Consejo Nacional del Hule y la Unión Nacional de Productores de Hule.