AÑO 17 VOLUMEN 4183

 

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Con Peña, 17 Sacerdotes Asesinados y 520 Extorsionados

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*Para el clero, el gobierno de Peña Nieto ha sido un desastre: México ocupa el primer lugar en Latinoamérica de crímenes contra ministros de la iglesia católica. Este régimen pasará a la historia como el más letal para el ejercicio del sacerdocio

En lo que va de la administración de Enrique Peña Nieto se han reportado 520 extorsiones a sacerdotes, 17 asesinados, 25 atentados contra seminaristas, laicos y presbíteros, dos desaparecidos y dos secuestrados.

Para el 2018, Peña Nieto podría concluir su mandato con un alza estimada al ciento por ciento de homicidios contra religiosos -por encima del saldo rojo del expresidente Felipe Calderón, en cuyo periodo fueron ultimados 15 sacerdotes-, siendo el sexenio más peligroso para el ejercicio del sacerdocio de la era moderna.

Este fenómeno en creciente desarrollo es resultado de la incapacidad del gobierno mexicano para controlar la violencia desbordada por grupos del crimen organizado en las distintas zonas geográficas del país, advierte Omar Sotelo Aguilar, director de la unidad de investigación del Centro Católico Multimedial (CCM).

Asegura que la principal causa de las extorsiones a los religiosos está relacionada con la venta de seguridad por parte de los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado y, en algunos casos, por elementos que pertenecen o formaron parte de las fuerzas armadas de país.

Sotelo Aguilar señala que los crímenes contra los prelados de la iglesia católica pone en evidencia la incomodidad que el sacerdocio representa para el poder político y para “los poderes fácticos encumbrados en el imperio de la corrupción e impunidad”.

En entrevista advierte que la violencia tiene su origen en un enemigo invisible, que mantiene en vilo la seguridad de sacerdotes y laicos que han perdido la vida a causa de realizar su misión a pesar de las dificultades y extrema violencia que se vive en el país.

Precisa que los estados del país más peligrosos para el ministerio sacerdotal son Guerrero, Ciudad de México, Veracruz y Michoacán, donde “el horror ya es ordinario y ha llegado al punto de la trágica indiferencia oficial”. Le siguen Veracruz, Michoacán, Chihuahua, Baja California, Tamaulipas y Puebla; Oaxaca, Jalisco, Estado de México, Coahuila, Hidalgo, Aguascalientes, Guanajuato, Sinaloa, Durango y Colima.

En ese sentido, considera que el gobierno de Peña Nieto “ensoberbecido por sus reformas estructurales, envuelto en la vergüenza por las miles de víctimas de una guerra no declarada, desapariciones, vulneración de los derechos humanos, impunidad y corrupción”, se perfila como el más negro de la historia moderna de México.

Sotelo Aguilar afirma que el periodo de 2006 a marzo del 2017 ha sido devastador para los ministros religiosos en México, fenómeno que no ha sido atendido por el gobierno federal, empecinado con su lucha contra el crimen organizado, que sólo ha dejado muerte y desolación en muchas regiones del país.

Esta cruda realidad, dice, coloca a México a la cabeza de la lista de los países de América latina con mayor número de crímenes contra sacerdotes, religiosos y de agravios a templos en la última década, al registrarse 33 asesinatos (17 de ellos en los últimos cuatro años) que han tenido el mismo modus operandi: amenaza, extorsión, levantamiento, tortura y muerte.

Estos crímenes “no pueden tipificarse como delitos del fuero común, como lo ha señalado el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Humberto Roque Villanueva, sino como delitos de alto impacto”, destaca.

Añade que la posición del subsecretario de Gobernación manifiesta falta de seriedad para esclarecer y erradicar la violencia contra los clérigos, al señalar que estos hechos son delitos del fuero común.

Lo grave es que ni las procuradurías estatales, ni la Procuraduría General de la República han dado repuestas claras a este fenómeno delictivo. Por el contrario, las investigaciones están plagadas de irregularidades y vacíos, y más del 80 por ciento de los asesinatos de sacerdotes no han sido resueltos o se les ha dado carpetazo.

Para saber su opinión sobre el tema, se solicitó entrevista con el subsecretario Roque Villanueva, pero al cierre de la edición no hubo respuesta.

Respecto al robo de templos, de 2005 a la fecha han sido profanados 3 mil 220 iglesias, entre ellos la Catedral Metropolitana. Los daños causados por irrupción y vandalismo contra imágenes, mobiliario y objetos religiosos, se estima en 10 millones de pesos.

Ministro de culto: tarea de alto riesgo

El asesinato de sacerdotes evidencia la vulnerabilidad de instituciones y de aquellos agentes pastorales que han hecho suyos los reclamos de poblaciones enteras que están a merced del crimen organizado, como acontece en la zona de Tierra Caliente, Guerrero, expresa Bernardo Barranco Villafán, director del Centro de Estudios de las Religiones de México.

En entrevista, dice que ser ministro de culto es una tarea de muy alto riesgo en el México actual, convulsionado por violencia, la corrupción y la impunidad. “Con una reputación bien ganada, nuestro país se destaca por ser el país donde más se asesina al clero”, enfatiza.

“México es el país más peligroso para los sacerdotes católicos en América Latina. Yo me pregunto por la situación de otros ministros de culto evangélico del cual no tenemos cifras ni datos consolidados, pero estamos seguros que no escapan al entorno de inseguridad sangrienta, con un componente adicional: la intolerancia”, subraya.