Marca Ciudad
Se ha puesto muy de moda en estos tiempos, que las ciudades mexicanas se apliquen en el desarrollo del concepto de marca ciudad, un elemento que lleva muchos años de utilizarse en los países desarrollad, principalmente en Europa.
Este concepto va más allá de las preocupaciones cotidianas de las gestiones locales, de abocarse a la creación de la infraestructura urbana, lo que buscan las ciudades del tercer milenio es de fortalecer sus valores, muchas veces intangibles, para marcar su diferencia con respecto a otras metrópolis.
La marca ciudad es en síntesis, la capacidad que tiene una administración local y sus gobernantes, de materializar los intangibles, que los haga competitivos ante el resto del mundo y con esto, entren en una dinámica de creación de riqueza y oportunidades para los ciudadanos.
Esta filosofía lleva muchos años de generarse en los grandes corporativos empresariales, donde se esmeran por proyectar los recursos no físicos que aportan valor a la compañía. Actualmente incluso en esta inercia, muchas empresas crean sus propias fundaciones que impulsan causas altruista, porque además de ganar dinero, lo que buscan es obtener el apoyo y reconocimiento de la sociedad.
El escrutinio de la opinión pública que alcanza a la iniciativa privada, es obvio que tiene un mayor peso en las acciones de gobierno es por esto, que muchos municipios de México tardíamente quizá, pero han iniciado ya un análisis endógeno para definir esos valores que los hacen diferentes con respecto a otras poblaciones.
En España por ejemplo, este ejercicio tiene muchos años de realizarse y hay dinámicas interesantes como el Congreso Internacional de Citymarketing, donde se debate la posibilidad en materia turística, de que sobreviva una ciudad o país que no crea y desarrolla una marca que respalde su identidad.
No es casualidad que este congreso se realice en España, único país donde son decenas las ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, etc. etc.) que han creado asociaciones especiales dedicadas exclusivamente al marketing de sus territorios.
Estas enriquecedoras experiencias de éxito, deben ser valoradas por los ayuntamientos locales que están en pos de encontrar su marca, pues como es evidente, no sólo se trata del diseño de un logotipo atractivo o de la creación de una frase ingeniosa, si se busca realmente una definición de localía, hay que llegar hasta el punto de identificar el valor endémico de nuestro terruño.
No es un tema menor, porque pasa por el autoestima de una comunidad y muchas veces, la falta de servicios elementales, problemas como la movilidad urbana, la basura, el comercio informal, nos impiden ver con facilidad cuáles son nuestras bondades que podemos ofrecer al mundo.
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