Bullying electoral
Y de repente las redes sociales. En México políticos, periodistas, investigadores, estudiosos, lúdicos y demás miembros de la taxonomía digital fueron tomados por sorpresa. A estas alturas dudo que haya quien dude que los acontecimientos sociales contemporáneos, se miden AT (Antes del Twitter) y PF (Posterior al Facebook).
La demoledora fuerza con la que estos medios de comunicación posmodernos irrumpieron en la cotidianidad es notoria, incluso para los que no usan un ordenador. Al AT y PF habría que agregarle el NAC (No Apto para Cardiacos) y también el MAPA (Menos para Actores Públicos Anacrónicos).
En el mundo y principalmente en México, la capacidad de adaptación de los entes públicos ante esta nueva realidad virtual ha sido paquidérmica, con episodios lamentables y otros tantos hasta divertidos. La razón es simple, la naturaleza de la mayoría de las instituciones públicas es tradicionalmente vertical y proclive al monólogo como modelo discursivo.
Las redes sociales (principalmente Twitter y Facebook) han convertido en realidad expresiones habitualmente huecas como “darle voz a la gente”, “abrir la política y el gobierno a la opinión pública” entre otras de la demagogia mexicana.
Nunca mejor reflejada la ironía de la vida, que con la aparición de estas nuevas formas de expresión que en su génesis, hicieron que el marketing político se frotara las manos con la aparición de un nuevo espacio para “llenar de propaganda” a los cautivos receptores de los mensajes (enviados principalmente a través de la radio, la prensa escrita y la televisión).
Sin embargo no calcularon, no advirtieron la endemoniada transversalidad que implicaban las redes sociales y como se dice coloquialmente, les salió el chirrión por el palito. A diferencia de la prensa convencional, autoritaria y unilateral por naturaleza propia, las redes sociales SÍ permiten la retroalimentación.
Aquí el mensaje es el medio y no viceversa como ocurre con los llamados mass media, por eso más de uno de los que fueron por lana salieron trasquilados, como “líderes de opinión” habitualmente ajenos a la crítica y cuestionamientos como Joaquín López Dóriga (@lopezdoriga1); políticos vacunados contra el diálogo como Enrique Peña Nieto (@EPN) y otras figuras públicas con filtros para permitir sólo el paso de la adulación como Kate del Castillo (@katedelcastillo).
A estas alturas uno espera, que las decenas de empresas que se precian de brindar asesoría en materia de redes sociales, por un asunto de elemental ética y hasta supervivencia, dejen en claro a sus clientes que resulta menos dañino mantenerse ajenos a estos espacios sociales, cuando su vocación es autoritaria, que intentar entrar a realizar propaganda sin exponerse al escarnio.
Es posible también y hay que consignarlo como parte de la crítica que muchos han externado hacia las redes sociales, que estos sean territorios sin ley, renovados tribunales de la inquisición y hasta una especie de bullying cibernético. Ni hablar, hasta Sócrates califico a la democracia como una forma imperfecta de gobierno, por tanto, hay que asumir que en modelos con estas características los excesos son inherentes.
Con todos estos ingredientes considero que quienes buscan la silla presidencial, deben prepararse también para enfrentar este nuevo fenómeno, pues este 2012 el protagonismo que las redes sociales han adquirido en la escena pública, es algo inédito en unas elecciones presidenciales de México. Como es de esperarse, este proceso será todo menos aburrido.
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