EL BOQUERON DE COXOLO
De los lugares más transitados por los habitantes de esta ciudad y sus alrededores, es lo que conocemos como el Parque Zaragoza. Podemos decir que su remodelación data del siglo pasado. Árboles y palmeras de dátiles arrebatan el pensamiento y lo llevan a soñar de la misma forma que lo han hecho otras generaciones. Es de suponer que ahí se entierran los recuerdos de miles de huatusqueños que han desfilado por sus cuatro costados. Dado que es el paso inevitable para los que van al Templo de San Antonio y que, con su firme andar apenas si lo miran de reojo. En una minuciosa auscultación se llega a la conclusión que posee ese encanto del alma provinciana.
Por las mañana, se deja escuchar una parvada de tordos de plumaje negro y brillante. Pero que su gorjeo es una indiscutible alabanza a la naturaleza. Se esponjan en pose retadora, con el fin, tal vez, de agradar a la hembra. No se intimidan con la presencia humana. Por el contrario, arrecian en sus coqueteos, acompañándolos con diminutas carreritas. Al tiempo que impregnan la atmosfera de energía cotidiana. Tal vez las bancas y el piso se noten manchados de blanca suciedad, por los desechos que estos animalitos alados arrojan. Dándose una paradoja fácil de entender, ya que lo que por fuera se ve, por dentro tiene otro aspecto.
Y como no lo vamos a admirar si muy temprano los encargados de la limpieza se empeñan en mantenerlo aseado. Con el uso de una palapa que sustituye a la escoba, recogen las hojas secas que caen de los arbustos sembrados en hileras. Mientras que otros lavan con agua y jabón los objetos que son una parte del sitio descrito. De lo que no se salva con facilidad es de vendedores de todo tipo de mercaderías. Mismos que en su afán de ganarse el diario sustento, desafían toda clase de obstáculos, vengan de donde sea. Esa no es una novedad, lo tenemos y lo tendremos como parte de la fiesta.
Como podemos advertir, el inicio de Marzo nos trajo una agenda saturada de eventos de vital relevancia. Con muy buen augurio se le dio la bienvenida al primer viernes de este mes. Las ceremonias que se realizaron en la explanada del Parque Zaragoza y en la impactante cueva del boquerón. Dieron un fiel testimonio de que los tradicionales ritos que se practicaban por los pueblos que habitaban la zona, hacen un esfuerzo para que no se entierren en el panteón del olvido. Lo notable en esta jornada fue la venta de hierbas curativas y las limpias a que se sometieron importantes personalidades del Municipio.
De manera sobresaliente el Instituto de la mujer saco las banderas de la igualdad y la fraternidad para hacer honor a ese conjunto social que marchó en busca de mejores oportunidades. Con su habitual manera de hacerse fragmento del presente, las féminas marcharon y dejaron como antecedente la importancia de ser parte de la estructura de la familia. Los reclamos fueron opacados por su espíritu apegado a los cánones expuestos en una declaración universal que les permite hacer uso del espacio que les corresponde. Y como respuesta, no solo se llevaron el aplauso, porque también tienen el reconocimiento de todos y cada una de las personas que gozan con el caudal de cualidades que las hacen indispensables.
Como parte de este manojo de reflexiones y tomando en cuenta los conflictos que deterioran la estabilidad interna de los pueblos, es recomendable ponerle atención al desempeño de la familia. Ordenar su correcto funcionamiento, significa poner a su alcance las vías adecuadas de la educación. Para que en ese sentido surjan los nuevos valores que con objetividad se incorporaran al trabajo productivo. La ocasión lo demanda con puntualidad y sin demagogias se abran las puertas al empleo. Que con los destellos de seguridad tendrán que ir de la mano para despojarnos de la amenaza de la esclavitud, una de las tantas formas que amaga con invadir nuestro territorio. Que significa producir para que otro viva bien. gajustoro@hotmail.com