AÑO 6 VOLUMEN 2249

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Letra Capital

Flavio Morales Cortés

Presunto Culpable


Hay un timo en la prensa que es una constante: la práctica de un periodismo sin fundamentos ni fuentes, que obedece más a intereses económicos y hasta políticos, servil con los “mecenas” y muy alejado del verdadero ejercicio de la crítica que parece sólo vivir en los discursos de quienes ejercen este oficio.
No hay que confundir la libertad de prensa con la libertad de ofensa. Pues hoy es muy común que no exista ninguna responsabilidad sobre lo que se escribe y por tanto, nuestra legislación es una cheque al portador para la calumnia, pues nadie está obligado, en pos de la mal trecha libertad de expresión, de aportar pruebas de lo que dice.
Esta deformación del ejercicio periodístico ha propiciado expresiones como la de “cuarto poder”, que definen una tarea que debiera estar al servicio de la sociedad y no para servirse de la misma.
La reflexión viene a cuento porque con la exhibición del documental Presunto Culpable, una vez más se ha evidenciado la decadencia de nuestro sistema de justicia y la urgente necesidad, de realizar de una vez y para siempre, una reforma que actualice nuestra procuración y el ejercicio de jueces y ministerios públicos.
Sin embargo resultan hipócritas estos señalamientos, cuando nos hacemos de lado para discutir la doble moral que suele privar en la prensa, pues está claro que si de lo que se trata es de crecer, de evolucionar y contribuir al mejoramiento de nuestra sociedad, es necesario también comenzar a revolucionar el accionar de quienes ejercen este oficio, el cual no está hecho para cínicos, en palabras de Ryszard Kapuscinski (considerado el mejor periodista del mundo).
La reforma debe ser integral, partiendo de una regulación de quienes son propietarios de los medios de información, que en la mayoría de los casos suelen ser empresarios ajenos al gremio y que por tanto, manejan sus empresas como tiendas de abarrotes cuya única responsabilidad es generar dinero, a costa por supuesto de la información objetiva.
Por su trascendencia e impacto, los medios de información deben ser considerados un bien público y por tanto, debe exigirse a sus propietarios un mínimo de profesionalismo y ética en su manejo, de lo contrario, casos como el de Carmen Aristegui y MVS seguirán siendo de la cotidianidad.
Pero también habrá que demandarnos profesionalismo, seriedad y responsabilidad a quienes realizamos esta labor y en este sentido, tener apertura a la posibilidad de discutir reformas legales, que hagan pagar a quienes abusan de sus tribunas para denostar y hasta chantajear al amparo de una mal ejercida libertad de prensa.
¿Qué tipo de mexicanos somos, que buscamos un estado de excepción para nuestro ejercicio? Si de lo que se trata es de revertir el estado de las cosas, tenemos que poner las barbas a remojar, en lugar de estar señalando al presunto culpable en el ojo ajeno, de lo contrario, todo lo dicho o escrito será un Timo.
Versales.- Los regímenes totalitarios utilizaron el boicot comercial como medida de coerción para quienes ejercen la crítica; lo intentó Luis Echeverría con relativo éxito en su sexenio, pues desarmó Excélsior pero involuntariamente impulsó el surgimiento de Proceso. Será digno de análisis si en pleno siglo XXI esta vieja forma de censura sigue rindiendo frutos.
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