AÑO 17 VOLUMEN 4230

 

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“DEBO NO NIEGO; PAGO LO JUSTO”

Entrada a clases: segunda cuesta del año

María Teresa Carbajal Vázquez

 

Se encuentra muy cerca la segunda cuesta del año, pues así se le considera a la entrada a clases, y espero que sean mas lo que hayan cumplido el propósito previo a la primera cuesta (enero) de hacerse de un ahorro y llevar un presupuesto y un registro puntual de todos sus ingresos y egresos.

Presupuesto, sí, me refiere a ese valioso hábito tan difícil de adquirir y practicar; pero que una vez comenzado nos ayudará a tener un control total de nuestras finanzas personales y familiares, evitando la contratación de créditos y deudas innecesarias, los gastos hormiga, e incluso nos ayudará a iniciar un ahorro y por qué no, hasta alguna inversión.

Quien lleva un presupuesto vive con mayor libertad financiera, al tomar mejores decisiones al momento de comprar y hace un mejor uso de los bienes y servicios financieros; en fin, el tema es muy largo, pero en esta ocasión viene al caso porque quienes no han cumplido con el propósito de contar con un ahorro para enfrentar la etapa vacacional como los gastos de entrada a clases seguramente tendrán la necesidad de contratar créditos.

Por tal motivo, resulta necesario hacer comentarios respecto a tres tipos de créditos o fuentes más usuales de financiamiento socorridas en esta época: el crédito de nómina, crédito personal y la tarjeta de crédito.

En el caso del Préstamo de Nómina, este tiene como característica que tu propio salario es la garantía del pago, por ello debes cerciorarte que la cantidad que fijes como pago mensual no rebase la tercera parte de tus ingresos, y no pidas más de lo que puedas pagar, es importante que al contratar verifiques las condiciones de pago, y que no caigas en el error de pensar que este tipo de créditos son los más baratos, y/o que este préstamo es una extensión de tu salario. Si vas a contratar un crédito de nómina no adquieras de manera simultánea otro tipo de productos financieros pues a largo plazo pueden complicarte el pago.

Si tu mejor opción resulta ser contratar un Crédito Personal, ¡no lo malgastes! Ten claro el objetivo para el cual lo pediste, si lo pediste para solventar la entrada a clases no lo uses para pagar tus vacaciones. Son muchas las instituciones crediticias que ofrecen este tipo de producto, por lo cual es importante que compares entre ellas y elijas la mejor opción en materia de plazos, pagos, intereses y comisiones, de lo contrario si llegaras a tener algún problema durante la vigencia puedes encontrarte con la desagradable sorpresa de que firmaste un contrato con clausulas abusivas en detrimento de tu economía.

Y por último la Tarjeta de Crédito, ese instrumento de crédito que sirve para financiarse durante todo el año, por la facilidad que representa traer un plástico a la mano, y por tanta “facilidad” se hace común el uso inmoderado y la compra de bienes muchas veces innecesarios. ¿Qué hacer al respecto? Conocer claramente a cuánto asciende el límite de crédito, anotar debidamente (en nuestro presupuesto) la fecha de corte y la fecha de pago, pagar el total o más del mínimo, tener claro el costo de las comisiones y demás costos por el uso de la tarjeta.

Sirvan estos comentarios, y recordatorios –más que recomendaciones- para sobrevivir la segunda cuesta del año, pero con la firme promesa de que para el próximo año no volvamos a pasar por lo mismo (pedir crédito) comencemos ya, a hacer nuestro registro puntual de ingresos y egresos, el presupuesto vendrá en consecuencia.

¡Hasta la próxima!
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