Hijo de Tigre, tigrillo
El Tigre Emilio Azcárraga Milmo se definió como Soldado de la Revolución en sus tiempos de jerarca del mayor emporio televisivo en México (Televisa). Lo hizo para que no quedara duda de su filiación priísta, por lo que siempre puso al servicio del sistema sus canales de televisión y por supuesto, la línea editorial de sus espacios informativos.
A su muerte y una vez cedidos los bártulos a su descendiente Emilio Azcárraga Jean, se respiraron vientos de cambio en la televisora y a pasos agigantados, se buscó despartidizar a Televisa, imprimirle un sello de objetividad y pluralidad a sus noticieros.
Para que no quedara duda que la renovación venía en serio, una de las primeras medidas de Azcárraga Jean fue quitar a Jacobo Zabludovsky la titularidad del noticiero principal de Canal 2, pues necesitaban un conductor que no representara parcialidad informativa, censura.
Zabludovsky bien podría ser considerado el antecedente directo del movimiento estudiantil #YoSoy132; pues luego del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, cientos de ciudadanos ante la ausencia del internet y las redes sociales contemporáneas, en aquel año colocaron en sus ventanas hojas de papel con la fotografía del periodista aprisionada bajo el logo de prohibido, para denunciar su hartazgo por la manipulación informativa.
Con tal desgaste fue imposible sostenerlo a cuadro; la imagen del corporativo quería montarse en los vientos de cambio que soplaban en el país y que se concretaron con la alternancia en la Presidencia de la República en el 2006.
Sin embargo tal renovación parece haber sido desde un principio un montaje, un guión de telenovela propio de la “fábrica de sueños”; pues con la publicación en esta semana del reportaje del periódico inglés The Guardian, Azcárraga Jean resultó ser todo un Tigrillo que igual que el padre, siempre ha estado como un soldado, del lado del sistema.
The Guardian confirmó lo que la revista Proceso dijo años atrás, lo que denunció reiteradamente el candidato presidencial de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador; el “compló” hurgado por la televisora, el PRI y Vicente Fox para torpedear su candidatura en 2006 y para construir, la candidatura de Enrique Peña Nieto.
Habría que remontarse más atrás, quizá hasta 1993, cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, intentaba que pasara en el Congreso una reforma constitucional que modificaba el artículo 82 que se refiere a los requisitos para ser Presidente de México, reforma que generó suspicacias y rebeliones incluso de diputados de su propio partido, el PRI.
La iniciativa de reforma fue presentada en 1990 por el grupo parlamentario del PAN, donde figuraba el entonces diputado por Guanajuato Vicente Fox Quezada. Ampliamente documentada fue la relación muy cordial que el PAN logró establecer, con beneficios mutuos, con Salinas de Gortari, a tal grado que fue bautizada como “concertacesiones”.
Para muchos diputados priístas que gritaban ¡México! ¡México! en la sesión legislativa del 2 de septiembre de 1993, la reforma constitucional llevaba dedicatoria y pretendía favorecer al panista Vicente Fox, pues la Constitución exigía que el presidente fuera mexicano por nacimiento e hijo de padres mexicanos; con el cambio el segundo requisito se limitó a ser hijo de padre o madre mexicana. La transición en la presidencia quedó pactada.
Esta reforma se determinó, entraría en vigor en 1999. Un año más tarde Vicente Fox se lanzaba en pos de la presidencia. Reza el refrán que favor con favor se paga, y de acuerdo con Proceso antes y The Guardian hoy día, Fox, el PRI y Televisa se hicieron uno desde el 2006 para regresar a un priista a Los Pinos en 2012, de acuerdo con las investigaciones periodísticas.
En todo este proceso, la televisora ha jugado puntualmente los roles que le correspondió desempeñar, al fin de cuentas, las rayas se mimetizaron por pintito.
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