Hemos acudido a una etapa histórica por lo que hace la forma de hacer política en el país más poderoso del mundo.
El Candidato Ganador Barack Obama ha realizado una proeza al imponer una nueva forma de hacer política y de comunicarse con los ciudadanos.
Según datos del prestigiado Diario “The New York Times”, el promedio de edad de los hombres y mujeres que han constituido este nuevo hito de la política mundial tiene entre 25 y 30 años.
Estas elecciones, que sin duda son las que mayor impacto tendrán en el rumbo que siga la política internacional, e incluso en las políticas nacionales, han traído incluso desde las precampañas, una serie de lecciones importantes para México y Veracruz sobre la manera de hacer política.
El candidato demócrata se ha convertido en un fenómeno en su país y en un ejemplo para el resto del mundo.
No sólo es un candidato que ha logrado convocar a muy diversos grupos poblacionales y recaudar mayor cantidad de recursos a partir de los propios electores, sino que es un candidato que se ha valido de toda una serie de nuevas tecnologías para impulsar sus aspiraciones políticas.
La movilización de su campaña a través de medios electrónicos como los teléfonos celulares y el intenso uso del internet, el equipo de Obama ha logrado posicionar desde la precampaña demócrata a su candidato como uno que se identifica con la innovación, la profesionalización y el ingenio.
Adicionalmente, Obama es identificado tanto por los medios como por los analistas, como un político joven y aún así, con experiencia.
Esta combinación de características nos hablan sin duda de una nueva clase política, que incluso en Veracruz estamos comenzando a presenciar.
Políticos jóvenes, con altos niveles educativos, preparados, con ideales firmes y con la capacidad de acercarse a la población y sensibilizarse ante sus necesidades.
Se trata de políticos que se han desempeñado ya en el ámbito de la administración pública desde diversas trincheras políticas como puede ser el congreso o incluso puestos que no son de elección popular pero que siguen siendo de enorme importancia para el manejo de los asuntos públicos.
Vemos políticos con estos rasgos y no podemos más que reconocer en ellos la importancia de renovar la manera en que se hace política para desterrar las prácticas obsoletas y abrir camino a jóvenes comprometidos con su estado y su país, e impulsar su entusiasmo por promover mejoras significativas entre la población.
Vemos en estos políticos, la necesidad de modernizar, refrescar y sobre todo acercar a la gente, la política.
Uno de los méritos de Obama ha sido lograr acercar a la población hacia la política, de manera estratégica, oportuna e innovadora a través de nuevas tecnologías de comunicación.
De una manera que no se había utilizado, sin costos excesivos, se ha logrado hacer llegar posturas, propuestas, críticas e incluso información estratégica como la nominación de Joseph Biden como candidato de fórmula en la campaña demócrata, hacia los electores que se han involucrado.
Para esta nueva clase política de la que hablamos, este será uno de sus sellos distintivos: el uso eficiente y efectivo de las ventajas con que nos proveen las nuevas tecnologías.
Y la consecuencia inmediata sin duda derivará en beneficio esta nueva clase política, sino de la propia población: el acercamiento de la población hacia sus políticos, información oportuna que ayude a incrementar la confianza en las instituciones gubernamentales, un creciente reconocimiento de los propios derechos y obligaciones civiles de los ciudadanos.
Esta nueva clase política implicará por lo tanto, el inicio también de un nuevo ciudadano.
Uno más responsable e informado, por que contará con los medios a su alcance para acceder a propuestas y posturas de manera clara y oportuna.
Será también un ciudadano que se considere mucho más cercano a sus autoridades, uno que conozca mejor sus derechos y obligaciones, pero sobre todo, uno que se sepa escuchado y tomado en cuenta por sus políticos.
Se trata pues, del inicio de un cambio completo en la manera de percibir, de ejercer y de ver la política.
Todo esto a partir de políticos jóvenes, profesionistas, con altos niveles educativos, que sepan hacer un mejor uso de los medios a su alcance, que no tengan miedo de innovar y sobre todo, que a través de su experiencia, sepan responder y sensibilizarse ante las carencias y limitaciones de la población.
Mañana seremos testigos de la manera en que esta nueva clase política repercutirá en la vida diaria de los norteamericanos.
Seremos testigos de la decisión que tomen los electores norteamericanos y del rumbo que con ello le darán no sólo a su nación sino al mundo.
Recordemos que la democracia más grande del mundo, no se maneja de manera directa, ni cuenta con un tribunal electoral o un instituto que centralice la información electoral.
En el caso norteamericano, existe un Colegio Electoral, compuesto por 538 electores, que decide a través de sus votos, el ganador a la presidencia.
En México y Veracruz, podemos aprender de lo que hemos visto ya en el proceso electoral de nuestro vecino del norte.
Podemos aprender del surgimiento de esta nueva clase política que vemos en la figura de Barack Obama y que podemos empezar a percibir entre nuestros propios políticos.
Es un buen momento para comenzar a fortalecer no sólo la profesionalización de nuestros políticos, sino a fomentar su tendencia a innovar y a optimizar el uso de nuevas tecnologías para acercarnos a la población, para hacernos más sencillos, más eficientes y cercanos a las necesidades de los veracruzanos.
* Gobernador de Veracruz.