AÑO 6 VOLUMEN 2466

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Letra Capital

Flavio Morales Cortés

Los Sonorenses

El ejercicio puede resultar ocioso sin embargo son datos duros, cifras que de manera estadística indican que tanto Enrique Peña Nieto como Andrés Manuel López Obrador, por su lugar de nacimiento tienen las mismas posibilidades de ganar la presidencia de México, sin embargo, ese mismo criterio los coloca en desventaja ante los aspirantes panistas.
La política en México como mucho se ha escrito, es un asunto de facciones, de grupos que buscan perpetuarse en el poder independientemente de su identidad partidista. Desde la época posrevolucionaria a la fecha, son dos entidades predominantes en la generación de políticos que han llegado a convertirse en Presidentes de México.
En la primera mitad del silgo pasado, el gentilicio que gobernó a este país fue el sonorense y en la última parte y la primera de la nueva centuria, fue el de los capitalinos (Ciudad de México).
Con la caída del gobierno de Venustiano Carranza (Cuatro Ciénegas, Coahuila) el control político del país quedó en manos de un grupo compacto liderado por Álvaro Obregón.
Originario de Huatabampo en Sonora, Obregón se convirtió en contrapeso de Carranza en la última etapa de su gobierno y fue cabeza de una camada de políticos sonorenses, a los que proyectó y afianzo en la silla presidencial durante una década.
De su mano (literalmente la única que le quedaba) arribó a la titularidad del Poder Ejecutivo Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles (ambos de Guaymas, Sonora) y se hubiese prolongado este predominio por lo menos otros cuatro años, de no haber sido asesinado el propio Obregón cuando ya había sido electo nuevamente Presidente.
Es paradójico pero a la suma de años en los que sonorenses han dirigido los destinos de la nación, y que en total son 11 (Abelardo L. Rodríguez era oriundo también de Guaymas, Sonora), se agregarían otros seis de no haber sido asesinado el candidato presidencial priísta Luis Donaldo Colosio en 1994, nacido en Magdalena de Quino de esa norteña entidad.
Paradojas de la vida, Obregón que inició el predomino sonorense en la silla murió asesinado a balazos en un evento político y Colosio, que representaría al último mandatario de esa extracción también murió abatido por las balas en un mitin político.
A partir de ahí solo unas cuantas entidades han tenido el “privilegio” de ofrendar a alguno de sus hijos para que asuma las riendas de la Patria. Michoacán ha dado tres Presidentes a México; Veracruz dos, lo mismo que Puebla; Tamaulipas, Colima y el Estado de México han ofrendado uno. Todo esto a partir de la etapa posterior a la Constitución de 1917 y que podemos considerar como la consolidación de la vida institucional.
En este periodo la Ciudad de México podría calificarse como la que mayor jefes del ejecutivo ha dotado con cinco, sin embargo hay casos que se podrían regatear como el de Ernesto Zedillo que vivió toda su infancia y juventud en Baja California o el de Vicente Fox que por las mismas circunstancias, es considerado guanajuatense. Ambos políticos sin embargo en su hoja de vida consideran a la Ciudad de México como su lugar de nacimiento.
Con estos datos y desde el punto de vista de la ley de probabilidades, son los panistas Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero (Ciudad de México) quienes por su origen estarían en mayor probabilidad de obtener el triunfo, aunque Cordero tiene serías deficiencias en ese tema porque en la red por error u omisión deliberada -ni siquiera en su portal- se deja en claro su estado natal.
Enrique Peña Nieto de concretarse las tendencias en las encuestas, se convertiría en el segundo nativo del Estado de México en gobernar el país; en el caso de López Obrador, sería el primer tabasqueño en sentarse en la silla.
Hace poco más de un año en una librería de viejos que colinda con el Centro Cultural Veracruzano ubicado en Coyoacán en la Ciudad de México, tuve oportunidad de comprar un libro que perteneció a la colección privada del expresidente Emilio Portes Gil. Es un ejemplar excelente sobre la vida y obra de Benito Juárez, mejorados sus forros con una cubierta de piel a juego con paño, ambos en verde bandera, debidamente personalizado.
Hubo dos razones que volvieron inevitable la compra. Emilio Portes Gil representa la contradicción y la oportunidad en el sistema presidencial mexicano. Fue el Presidente con el que se inició la era de las instituciones en el país y se dio fin a la de los caudillos, sin embargo también, representa la añeja aspiración de eternizarse en la silla, pues fue la punta del maximato de Plutarco Elías Calles…. La política en México, una permanente contradicción.
Comentarios a letracapital@yahoo.com.mx o en Twitter @moralesflavio

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